La máquina


EL SER HUMANO // NATURALEZA Y CULTURA // El ser humano //El puesto del ser humano en el cosmos // La diferencia // Naturaleza y cultura // LA MENTE // La máquina // La mente // La estructura de la mente // La memoria // Alma y cuerpo. Mente y cerebro //  LA PASIÓN Y EL DESEO // Razón y pasión // Ese oscuro mundo // Lo que nos mueve//La unidad del ser humano //


[Autoría del texto principal: César Tejedor Campomanes, Introducción al pensamiento filosófico, SM, Madrid, 1996, pp. 44-47. Se han hecho pequeñas modificaciones ajenas al autor]

(en construcción)


El ser humano ha intentado -desde siempre- comprenderse a sí mismo en referencia a los animales. Este tema ya ha sido tratado en las páginas anteriores. Pero existe otro referente muy actual: la máquina. Sin embargo, la relación con ambos referentes no es la misma: el ser humano se encuentra evolutivamente vinculado a los animales; en cambio, la máquina es un producto humano. ¿Tiene sentido que el constructor se compare con su obra? Sí, desde el momento que concibió el proyecto de construir una “máquina humana”. Intento sumamente osado que le convierte en “el nuevo Prometeo” –subtítulo de la famosa novela de Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1851)Frankenstein.

800px-Frankenstein.1831.inside-cover

«Frankenstein o el moderno Prometeo, o simplemente Frankenstein (título original en inglés: Frankenstein; or, The Modern Prometheus), es una obra literaria de la escritora inglesa Mary Shelley. Publicado en 1818 y enmarcado en la tradición de la novela gótica, el texto explora temas tales como la moral científica, la creación y destrucción de vida y la audacia de la humanidad en su relación con Dios. De ahí, el subtítulo de la obra: el protagonista intenta rivalizar en poder con Dios, como una suerte de Prometeo moderno que arrebata el fuego sagrado de la vida a la divinidad. Es considerado como el primer texto del género ciencia ficción» (Wikipedia).

Terminator1984movieposter

«En el año 2029, después de devastar la Tierra y esclavizar a la humanidad, las máquinas, gobernadas por la inteligencia artificial conocida como Skynet, están a punto de perder la guerra contra la resistencia humana liderada por John Connor» (Wikipedia).

Los discípulos del médico renacentista Paracelso (1493-1541) pretendieron crear un homúnculo por medio de la alquimia. La leyenda judía medieval del Golem habla de un humano hecho de arcilla y madera, y Frankenstein hizo su monstruo con cadáveres humanos. Construir un artilugio mecánico “humano” es un sueño -o una pesadilla- más reciente. ¿Cómo se ha podido concebir? Sólo si se tiene en cuenta que el concepto de máquina ha cambiado.

Cuarta Revolución Industrial

«Los robots, la cuarta revolución industrial. Los autómatas y la inteligencia artificial afectarán a cinco millones de empleos para 2020». Noticia publicada en El País, el 8 de febrero de 2016.

EL AUTÓMATA

Algunos pensadores renacentistas -siguiendo una tradición que remonta a Platón– concibieron el mundo como un organismo movido por un alma (el “alma del mundo“).

Alma del Mundo_Ferrater__

“Alma del mundo”, en José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Tomo I (A-D), Editorial Ariel, Barcelona, 1998, pp. 122-123.

Pero en el siglo XVII Galileo y Descartes hicieron triunfar la idea de que el mundo es una máquina, o quizá, más exactamente, que la máquina es el modelo del cosmos. Ya no se trataba de saber qué es el mundo de las cosas, sino únicamente de explicar cómo se comporta.

Si el mundo es como una máquina, la cosa puede ser relativamente sencilla, ya que “máquina” no es sino un conjunto de unidades cuantitativas (piezas extensas) dotado de movimiento; y éste se explica por las leyes de la mecánica.

Explicación del mecanicismo cartesiano (minuto 18:53) en Bernt Amadeus Capra, Mindwalk (1990)

Mecanicismo_Ferrater__

“Mecanicismo”, en José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Tomo III (K-P), Editorial Ariel, Barcelona, 2001, p. 2344-2348.

De ahí que la nueva concepción del mundo se llamara “mecanicismo”.

Descartes fue extremadamente fiel a esta concepción y afirmó que todos los cuerpos son realmente máquinas, incluso los animales:

«Lo cual no parecerá de ninguna manera extraño a los que, sabiendo cuántos autómatas o máquinas semovientes puede construir la industria humana, sin emplear sino poquísimas piezas, en comparación de la gran muchedumbre de huesos, músculos, nervios, arterias, venas y demás partes que hay en el cuerpo de un animalconsideren este cuerpo como una máquina que, por ser hecha de manos de Dios, está incomparablemente mejor ordenada y posee movimientos más admirables que ninguna otra de las que pueden inventar los hombres. Y aquí me extendí particularmente haciendo ver que si hubiese máquinas tales que tuviesen los órganos y figura exterior de un mono o de otro animal cualquiera, desprovisto de razón, no habría medio alguno que nos permitiera conocer que no son en todo de igual naturaleza que esos animales; mientras que si las hubiera que semejasen a nuestros cuerpos e imitasen nuestras acciones, cuanto fuere moralmente posible, siempre tendríamos dos medios muy ciertos para reconocer que no por eso son hombres verdaderos;

Descartes_GREDOSy es el primero, que nunca podrían hacer uso de palabras u otros signos, componiéndolos, como hacemos nosotros, para declarar nuestros pensamientos a los demás, pues si bien se puede concebir que una máquina esté de tal modo hecha que profiera palabras, y hasta que las profiera a propósito de acciones corporales que causen alguna alteración en sus órganos, como, v. g., si se la toca en una parte, que pregunte lo que se quiere decirle, y si en otra, que grite que se le hace daño, y otras cosas por el mismo estilo, sin embargo, no se concibe que ordene en varios modos las palabras para contestar al sentido de todo lo que en su presencia se diga, como pueden hacerlo aun los más estúpidos de entre los hombres;

y es el segundo que, aun cuando hicieran varias cosas tan bien y acaso mejor que ninguno de nosotros, no dejarían de fallar en otras, por donde se descubriría que no obran por conocimiento, sino sólo por la disposición de sus órganos, pues mientras que la razón es un instrumento universal, que puede servir en todas las coyunturas, esos órganos, en cambio, necesitan una particular disposición para cada acción particular; por donde sucede que es moralmente imposible que haya tantas y tan varias disposiciones en una máquina que puedan hacerla obrar en todas las ocurrencias de la vida de la manera como la razón nos hace obrar a nosotros».

Descartes, Discurso del método, quinta parte, traducción y notas de Manuel García Morente, en Biblioteca de Grandes Pensadores, estudio introductorio de Cirilo Flórez Miguel, editorial Gredos, Madrid, 2011, pp. 138-139.
[Seguir leyendo AQUÍ]

Descartes_Discours_de_la_Methode«Ce qui ne semblera nullement étrange à ceux qui, sachant combien de divers automates, ou machines mouvantes, l’industrie des hommes peut faire, sans y employer que fort peu de pièces, à comparaison de la grande multitude des os, des muscles, des nerfs, des artères, des veines, et de toutes les autres parties qui sont dans le corps de chaque animal, considéreront ce corps comme une machine, qui, ayant été faite des mains de Dieu, est incomparablement mieux ordonnée, et a en soi des mouvements plus admirables, qu’aucune de celles qui peuvent être inventées par les hommes. Et je m’étais ici particulièrement arrêté à faire voir que, s’il y avait de telles machines, qui eussent les organes et la figure d’un singe, ou de quelque autre animal sans raison, nous n’aurions aucun moyen pour reconnaître qu’elles ne seraient pas en tout de même nature que ces animaux; au lieu que, s’il y en avait qui eussent la ressemblance de nos corps et imitassent autant nos actions que moralement il serait possible, nous aurions toujours deux moyens très certains pour reconnaître qu’elles ne seraient point pour cela de vrais hommes. Dont le premier est que jamais elles ne pourraient user de paroles, ni d’autres signes en les composant, comme nous faisons pour déclarer aux autres nos pensées. Car on peut bien concevoir qu’une machine soit tellement faite qu’elle profère des paroles, et même qu’elle en profère quelques-unes à propos des actions corporelles qui causeront quelque changement en ses organes : comme, si on la touche en quelque endroit, qu’elle demande ce qu’on lui veut dire; si en un autre, qu’elle crie qu’on lui fait mal, et choses semblables; mais non pas qu’elle les arrange diversement, pour répondre au sens de tout ce qui se dira en sa présence, ainsi que les hommes les plus hébétés peuvent faire. Et le second est que, bien qu’elles fissent plusieurs choses aussi bien, ou peut-être mieux qu’aucun de nous, elles manqueraient infailliblement en quelques autres, par lesquelles on découvrirait qu’elles n’agiraient pas par connaissance, mais seulement par la disposition de leurs organes. Car, au lieu que la raison est un instrument universel, qui peut servir en toutes sortes de rencontres, ces organes ont besoin de quelque particulière disposition pour chaque action particulière; d’où vient qu’il est moralement impossible qu’il y en ait assez de divers en une machine pour la faire agir en toutes les occurrences de la vie, de même façon que notre raison nous fait agir»

René DescartesDiscours de la méthode, cinquième partie, 1637, pp. 56-57.

 René Descartes, Discours de la Méthode (leído por Guy Marcy).

Así, pues, según Descartes los animales son máquinas, e incluso podrían llegar a ser fabricadas por el ser humano. El ser humano, no. Una máquina “humana” no pasaría el test de Turing, ya que sería imposible mantener con ella una conversación que tuviera sentido. Ello es debido a que la razón humana -dice Descartes- es un “instrumento universal”, mientras que la máquina requiere un dispositivo especial para cada tipo de acción. La razón no puede ser, por tanto, un instrumento material, sino espiritual. En definitiva, el ser humano es un espíritu en una máquina (puesto que, según Descartes, el cuerpo humano -como cualquier otro cuerpo- sí que es una máquina).

Mano-de-Paré.-protesis

«Ilustración de una mano ortopédica en Instrumenta chyrurgiae et icones anathomicae» (Ambroise Paré, 1510-1592, cirujano francés, considerado el padre de la cirugía moderna: Wikipedia). «A partir del siglo XVII, los grandes avances en la mecánica fomentan una corriente de pensamiento fuertemente mecanicista o mecanista (término acuñado por Boyle en 1661) que se introduce como modelo explicativo general que generaliza en el ámbito del pensamiento las analogías entre el mundo y las máquinas, ampliamente utilizadas durante el siglo XVI, y se opone al modelo mágico y animista…» (“Hombre máquina” en Encyclopaedia Herder).

En el siglo XVIII, un médico-filósofo francés, Julien Offray de La Mettrie (1709-1751), publica un libro con título provocativo: El hombre máquina (L´homme machine1747). Como médico, había observado hasta qué punto las enfermedades del cuerpo pueden modificar los estados del alma; ésta, pues, no es una entidad autónoma-espiritual (como afirmaba Descartes), sino que depende del cuerpo:

La-Mettrie-El-Hombre-Maquina

Julien Offray de La Mettrie, El hombre máquina, traducido por Ángel J. Cappelletti, Eudeba, Buenos Aires, 1961, pp. 76-77.

«Pero, puesto que todas las facultades del alma dependen de la adecuada organización del cerebro y del cuerpo en general, a tal punto que no son evidentemente otra cosa sino esta organización misma, he ahí una máquina bien iluminada. (…) Algunas ruedas o algunos resortes más que en los más perfectos animales, el cerebro proporcionalmente más cercano al corazón y, por tal causa, mejor irrigado de sangre; (…). ¿La organización, pues, bastaría para explicarlo todo? Sí, una vez más. Puesto que el pensamiento se desarrolla evidentemente con los órganos, ¿por qué la materia de la cual éstos están hechos no podría ser capaz de experimentar remordimientos, siendo así que puede adquirir, con el tiempo, la facultad misma de sentir? El alma no es, por consiguiente, más que una palabra vana, de la que no se tiene idea alguna y de la que una inteligencia sólida no debe servirse más que para nombrar aquella parte que en nosotros piensa. Establecido el menor principio de movimiento, los cuerpos animados tendrán todo cuanto les hace falta para moverse, sentir, pensar, arrepentirse y, en una palabra, para guiarse en lo físico y en lo moral, que de esto (de lo físico) depende»

La Mettrie da, pues, una explicación mecanicista del alma: ésta se explica -sin más- por el movimiento del cuerpo. El ser humano es una máquina, pero una máquina que puede pensar. Incluso podría ser fabricada, aunque de momento ello no parece factible:

«El hombre es una máquina tan compleja que resulta imposible formarse primero una idea clara al respecto y luego definirla en consecuencia»

Julien Offray de La Mettrie,
El hombre máquina,
op. cit., p. 35.

Vaucanson_duck1

Autómata del pato de Vaucanson (Wikipedia).

Aunque tampoco habría que perder la esperanza. De hecho, un tal Jacques de Vaucanson (1709-1782) había ya construido un “flautista” y un “pato” mecánicos; este último reproducía el sonido de esta ave, iba en busca de alimentos y parecía comerlos y digerirlos. Incluso había proyectado un “hablador”, «máquina que ya no puede considerarse imposible -comenta La Mettrie-, sobre todo entre las manos de un nuevo Prometeo»:

«Si se han necesitado más instrumentos, más engranajes, más resortes para marcar el movimiento de los planetas que para marcar las horas o repetirlas; si Vaucanson necesitó más arte para hacer su “flautista” que para su “pato“, hubiera tenido que emplear todavía más para hacer un “hablador”, máquina que no puede ya considerarse imposible, sobre todo en las manos de un nuevo Prometeo»

Julien Offray de La Mettrie,
El hombre máquina,
op. cit., pp. 91-92.

flautista

Le mécanisme du flûteur automate” par Jacques de Vaucanson.

Vídeo “Le canard: hommage à Vaucanson” de GALERIE DE CHARTRES

Como se ve, La Mettrie afirma que la máquina puede hacer todo lo que hace un ser humano, cosa que Descartes había negado. Sin embargo, la propuesta de nuestro autor no tuvo más repercusión que provocar un gran escándalo. Quizá la razón del rechazo fuera más profunda. En los primeros pasos de la revolución industrial, la máquina era concebida esencialmente como un artilugio dotado de movimiento, y no era concebible cómo el simple movimiento podía producir sentimientos, pensamiento y conciencia.

pdf

La máquina (apuntes en PDF)

EL PROCESADOR

WilhelmSchickardPortrait (1)

«Wilhelm Schickard (nacido 22 de abril de 1592 en la ciudad de Herrenberg – muerto 1635 en Tubinga) se trata de un matemático alemán famoso por haber construido la primera calculadora automática en el año 1623. Se sabe que él es el primer constructor de la máquina de calcular por una cartas escritas a su amigo Kepler en el año 1623 en el que describe un ingenio que denomina “reloj calculante“, la carta iba adjunta con varios bocetos acerca de este proto-calculador. Gracias a la reconstrucción de estos bocetos hoy en día se puede ver una maqueta en el Museo de la Ciencia de Múnich» (Wikipedia).

Funcionamiento del “reloj calculador” de Schickard, vídeo de Frank Hanisch (en alemán).

800px-Blaise_Pascal_Versailles

«La pascalina fue la primera calculadora que funcionaba a base de ruedas y engranajes, inventada en 1642 por el filósofo y matemático francés Blaise Pascal (1623-1662). El primer nombre que le dio a su invención fue «máquina de aritmética». Luego la llamó «rueda pascalina», y finalmente «pascalina». Este invento es el antepasado remoto del actual ordenador» (Wikipedia)

El fracaso de La Mettrie radicaba, pues, en el concepto de “máquina” que utilizó. Sin embargo, ya en el siglo XVII Wilhelm Schickard (1592-1635) y Blaise Pascal (1623-1662) habían construido máquinas de calcular.

Teodicea_Claridad

Gottfried Wilhelm Leibniz, Teodicea: ensayos sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal, Editorial Claridad, Buenos Aires, 1946.

Y un cartesiano, Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716), había concebido el pensamiento como “cálculo“, considerando el alma como un “autómata espiritual“, lo que le llevó a construir su propia máquina calculadora en 1673.

Había, pues, otro concepto de máquina, cuya finalidad ya no era reproducir el trabajo muscular del cuerpo humano, sino reproducir su actividad mental.

El camino hacia la “máquina pensante” quedaba abierto, pero faltaba dar dos pasos fundamentales:

  1. La reducción del pensamiento a un conjunto de símbolos y reglas combinatorias. Esto fue lo que hizo la moderna lógica matemática.
  2. La elaboración de una nueva teoría de la máquina. Se debe a Alan Mathison Turing (1912-1954) la idea (en 1936) de un tipo de máquinas que manipulan símbolos, según instrucciones que especifican las operaciones a realizar. Por supuesto, siguen construyéndose máquinas de tipo antiguo, es decir, que “trabajan” (robots). Pero la nueva máquina es el “cerebro electrónico” (ordenador), máquina “inteligente” que procesa información, una máquina de circuitos electrónicos, y no una “máquina de movimiento”, aunque pueda tomar el control de las máquinas “trabajadoras” o robots. Sin embargo, ello no ha conducido a resucitar la tesis de La Mettrie y afirmar que el ser humano es una máquina, y nada más que eso.

 Colin McGinn, Hilary Putnam, and Kit Fine, Logic: The Structure of Reason (Great Ideas of Philosophy II), Ed. Canila O´Donnell, Princeton, N.J., 2004.

 Versión en castellano del documental anterior emitida en el Canal (á)

«Vídeo creado con motivo del 30 aniversario de la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo. En él se hace un recorrido histórico de la disciplina comenzando por los desarrollos matemáticos logrados en las primeras civilizaciones humanas hasta llegar a la Web y los medios sociales. Se repasan los antecedentes más relevantes de los siglos anteriores y se pone un énfasis especial a partir de los años 40 del siglo XX» (Del canal de YouTube  ComputingOviedo).

330px-Paul_Lafargue,_Le_droit_a_la_paresse_maitrier

«El derecho a la pereza (en francés, Le droit à la paresse) es un ensayo habitualmente considerado utópico del autor francocubano Paul Lafargue, su primer trabajo teórico, redactado en Inglaterra en 1880 para su primera publicación en el diario L’Egalité y posteriormente, como folleto 1883. En la obra, Lafargue realiza una critica marxista del sistema económico nacido del capitalismo, cuyo desarrollo, concluye, desembocaría en una crisis de superproducción, causa de paro y miseria entre la clase trabajadora. Ensalzando el ocio, Lafargue propone la revolución social y la consagración de nuestro tiempo personal a las ciencias, el arte y la satisfacción de las necesidades espirituales» (Wikipedia).

«”El prejuicio de la esclavitud dominaba el espíritu de Pitágoras y de Aristóteles”, ha escrito alguno desdeñosamente; y sin embargo Aristóteles preveía que “si cada herramienta pudiera ejecutar por sí misma su función propia, como las obras maestras de Dédalo se movían por sí mismas, o como los trípodes de Vulcano se ocupaban espontáneamente de su trabajo sagrado; si, por ejemplo, las lanzaderas de los tejedores tejieran por sí mismas, el jefe del taller ya no tendría necesidad de ayudantes, ni el amo de esclavos”.

El sueño de Aristóteles es nuestra realidad. Nuestras máquinas con aliento de fuego, con miembros de acero, infatigables, con fecundidad maravillosa e inagotable, desempeñan dócilmente ellas mismas su trabajo sagrado; y sin embargo el genio de los grandes filósofos del capitalismo permanece dominado por el prejuicio del trabajo asalariado, la peor de las esclavitudes. Todavía no comprenden que la máquina es la redentora de la humanidad, el Dios que liberará al hombre de las sordidas artes y del trabajo asalariado, el Dios que le dará el ocio y la libertad».

Paul Lafargue, El derecho a la pereza. Traducción: María Celia Cotarelo. Digitalización: Franco Iacomella. Esta Edición: Marxists Internet Archive, 2008 (final del texto).

LA MÁQUINA COMO “MODELO” DE LA MENTE

Si hay algún objeto difícil de estudiar, ése es la mente humana: parece casi imposible hacerse una representación de lo que verdaderamente pueda ser. No hay espejo para que la mente -que lo contempla todo- se contemple a sí misma. En casos como éste -ya que no es el único- se suele recurrir a buscar o crear un modelo.

En la metodología científica existen diversos tipos de “modelos”, de acuerdo con las características del objeto o teoría que se desea representar. Con frecuencia el modelo es un objeto concreto que se supone que comparte algunas propiedades con el objeto estudiado.

800px-Geological_bodies_modelling

«Modelado de plegamientos geológicos en Instituto Geofísico AS CR, República Checa» (Trabajo propio del usuario de Wikipedia Packa)

Pues bien, la mente humana (y/o el cerebro) ha sido comparada casi siempre -lo cual no deja de ser curioso- con máquinas. Es decir, se ha elegido la máquina como “modelo” de la mente.

Así, Leibniz pensó que la mente era como un molino (de ideas); Freud, como un sistema hidráulico o electromagnético; otros, como una centralita telefónica o un sistema telegráfico.

Evidentemente, hoy el “modelo” es el ordenador, dado que este parece simular bastante satisfactoriamente el funcionamiento de la mente.

Leibniz_molino_

Leibniz, Monadología (17), Edición de Julián Velarde, Biblioteca Nueva, Madrid, 2001, p. 109.

modelo hidráulico Freud

H. Rudolph Schaffer (1996), Desarrollo social, Siglo XXI, México, 2000, p. 346

Searle

John Searle, Mentes, cerebros y ciencia, traducción de Luis Valdés, Ediciones Cátedra, Madrid, 1985, p. 51

descarga

La utilización de este modelo ha permitido algo muy importante: la posibilidad de pensar juntos la mente, el cerebro y la máquina. Esta posibilidad ha dado lugar al nacimiento de las llamadas “ciencias cognitivas”.

375px-Cognitive_Science_Hexagon.svg

«Ilustración que muestra los campos que contribuyeron al nacimiento de la ciencia cognitiva: lingüística, neurociencia, inteligencia artificial, filosofía, antropología y psicología» (Wikipedia: Ciencia cognitiva)

Las ciencias cognitivas forman una amplia familia bastante difícil de definir y delimitar. Podría decirse -sin que uno quede demasiado satisfecho con ello- que esta familia está compuesta por “todas las ciencias y tecnologías de la cognición“.

Pero ¿qué es la cognición? Un “cajón de sastre” donde cabe una enorme cantidad de procesos o contenidos mentales: percepción, imaginación, memorización, aprendizajes, pensamiento…; incluso el lenguaje, habilidades mentales, conocimientos inaccesibles a la conciencia…; en general, cualquier proceso que pueda ser simulado por ordenador. Como se ve, se trata de un término con una denotación mucho más amplia que “conocimiento” (en el sentido en el que se suele entender este término), por más que ambos tengan la misma raíz etimológica.

Cognitivismo_atlas_

Varios Autores, Atlas Universal de Filosofía. Manual Didáctico de Autores, Textos, Escuelas y Conceptos Filosóficos, Editorial Oceano, Madrid, 2008, pp. 542-543.

Otro término que hay que aclarar es cognitivismo. Tarea casi imposible, ya que casi cada autor lo emplea en un sentido distinto. En principio, se podría decir que es la orientación común de las ciencias cognitivas, lo cual no aclara demasiado.

En un sentido restringido, esta orientación se definiría según estas tres tesis: 1) El modelo de la mente es el ordenador. 2) Todos los contenidos mentales son representaciones de carácter simbólico. 3) Todos los procesos mentales se realizan de acuerdo a reglas (un pequeño número de operaciones que, evidentemente, pueden ser ejecutadas también por un ordenador). El problema es que muchas teorías que se llaman “cognitivistas” no aceptan alguna (o ninguna) de estas tesis. ¡Qué se le va a hacer! Quizá habría que optar por decir que el cognitivismo es un inconfundible -pero indefinible- “aire de familia”.

 Extracto de American Psychological Association-WGBH, Descubrir la psicología, 5: “Procesos cognitivos”

 American Psychological Association-WGBH, Descubrir la psicología, 5: “Procesos cognitivos”, Ediciones Folio, Barcelona, 1994. (“¿Por qué atrae la “revolución cognitiva” a tantos investigadores? La respuesta se encuentra en la exploración de los procesos mentales asociados al razonamiento, la planificación y la resolución de los problemas”).

¿Qué ciencias se pueden considerar como ciencias cognitivas? En realidad, cualesquiera que estudien la “cognición” y busquen una mejor comprensión de lo mental. Se pueden citar las siguientes: 1) algunas ramas de la filosofía: la filosofía de la mente (a la que nos vamos a dedicar aquí), la filosofía del lenguaje, la teoría del conocimiento (a las que nos dedicaremos más adelante) y la lógica; 2) la psicología cognitiva, la neurociencia, la lingüística y la ciencia de la computación.

Hexagon

Ciencias cognitivas: ” ¿Qué es? Campo de investigación interdisciplinar que comprende el estudio del proceso del conocimiento en el hombre, los animales y las máquinas. Parte de una teoría del conocimiento que supone que conocer es recibir información y que el cerebro es un centro procesador de la misma, igual como lo son las máquinas computadoras. No se afirma que el cerebro sea una máquina como un computador, sino que el funcionamiento del cerebro, que es un máquina bioquímica, es análogo al de un computador. Las ciencias cognitivas estudian especialmente la inteligencia y los «sistemas inteligentes», con particular atención a su aspecto computacional. No existe, pues, una ciencia cognitiva, sino que más bien cabe hablar de un ámbito común a diversas ciencias (la lingüística de origen chomskyano, la inteligencia artificial -con autores como Minsky, Newell y Simon-, las neurociencias -con autores como Penfield, Hubel, Weizkanz, Wiesel-, la psicología -con autores como Miller, Brunel, Nisbett-, ciertos estudios de la antropología cultural de base estructuralista, y la filosofía de la mente). El objeto de estudio interdisciplinar que relaciona dichas ciencias es el de la «cognición», entendida como el conjunto de maneras mediante las cuales un sistema, tanto natural como artificial, adquiere, almacena y trata la información. A su vez, dicha información puede ser de tipo perceptivo (procedente de los sistemas sensoriales), de tipo simbólico (vehiculada por el lenguaje) o de otros tipos (como las imágenes y esquemas generados por los medios de comunicación). De esta manera las ciencias cognitivas abarcan un amplio campo de investigación relacionado con las actividades mentales, la sensación, la memoria, el pensamiento y el conocimiento, y han mostrado que dichos procesos cognitivos pueden estudiarse empíricamente” (Enciclopedia Herder) .

pdf

La máquina como “modelo” de la mente (apuntes en PDF)

(…)


flecha izqflecha der


EL SER HUMANO // NATURALEZA Y CULTURA // El ser humano //El puesto del ser humano en el cosmos // La diferencia // Naturaleza y cultura // LA MENTE // La máquina // La mente // La estructura de la mente // La memoria // Alma y cuerpo. Mente y cerebro //  LA PASIÓN Y EL DESEO // Razón y pasión // Ese oscuro mundo // Lo que nos mueve//La unidad del ser humano //


facebook_logo_detail

Anuncios