La estructura de la mente


EL SER HUMANO // NATURALEZA Y CULTURA // El ser humano//El puesto del ser humano en el cosmos // La diferencia //Naturaleza y cultura // LA MENTE // La máquina // La mente // La estructura de la mente // La memoria // Alma y cuerpo. Mente y cerebro //  LA PASIÓN Y EL DESEO // Razón y pasión // Ese oscuro mundo // Lo que nos mueve //La unidad del ser humano //


[Autoría del texto principal: César Tejedor Campomanes, Introducción al pensamiento filosófico, SM, Madrid, 1996, pp. 53-59. Se han hecho pequeñas modificaciones ajenas al autor]

(en construcción)


La mente está constituida por procesos caracterizados por ser intencionales, conscientes y representacionales. La cuestión ahora es si esos procesos se encuentran estructurados y de qué manera.

descarga-5Para las teorías “clásicas” la estructura de la mente es, en realidad, la del alma (entendida ésta, en general, como algo inmaterial, es decir, como un “espíritu”).

descarga-4En cambio, para las teorías “actuales” -que dejan entre paréntesis el problema filosófico del alma- la estructura de la mente reposa sobre la del cerebro.

TEORÍAS CLÁSICAS

  1. La teoría de las facultades del alma. Si el alma es concebida como una substancia espiritual, necesariamente es simple e indivisible: no tiene “partes”. Sin embargo, la experiencia más elemental descubre tal diversidad de operaciones anímicas, que eso conduce a afirmar que el alma posee también diversos poderes o potencialidades a los que se llamó “facultades”. La lista de facultades varía según las épocas y autores.
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“Facultad”, en José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Tomo II (E-J), Editorial Ariel, Barcelona, 2001, p. 1206-1208.

Pero existe un acuerdo unánime en afirmar que se encuentran jerarquizadas: hay facultades superiores (inteligencia, voluntad) y facultades inferiores (todas las demás).

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Varios Autores, Atlas Universal de Filosofía. Manual Didáctico de Autores, Textos, Escuelas y Conceptos Filosóficos, Editorial Oceano, Madrid, 2008, pp. 118-119: “Ilustración del Congestorium artificiose memorie, Joannis Romberch (1533). En términos modernos, la teoría aristotélica se basa en la idea de localización, puesto que prevé que las diferentes actividades mentales (facultades) tienen lugar en áreas específicas del cerebro (holismo)”.

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A partir del siglo XVIII y gracias a la autoridad de Immanuel Kant (1724-1804) se impone una clasificación tripartita:

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Immanuel Kant, Crítica del juicio, edición digital en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (edición de 1876, en castellano, con traducción del francés de Alejo García Moreno y Juan Rovira), Introducción, 3.

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Immanuel Kant, Critik der Urtheilskraft, en Göttinger Digitalisierungszentrum (edición de 1794, en alemán), Einleitung, III, Seite XXII. (“Denn alle Seelenvermögen, oder Fähigkeiten, können auf die drei zurück geführt werden, welche sich nicht ferner aus einem gemeinschaftlichem Grunde ableiten lassen: das Erkenntnisvermögen, das Gefühl der Lust und Unlust, und das Begehrungsvermögen”).

kritik_der_urteilskraft__critica_del_juicioSin embargo, la teoría de las facultades ha sido prácticamente abandonada como teoría de la estructura de la mente. Aunque Aristóteles y los medievales pensaron que las facultades eran realmente distintas entre sí, la filosofía posterior enfatiza cada vez más la unidad del alma.

Así, Descartes afirmará que ésta -el alma- no posee sino un “poder” único, el cual puede recibir nombres distintos según la modalidad de su operación:

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René Descartes, Reglas para la dirección del espíritu, introducción, traducción y notas de Juan Manuel Navarro Cordón, Alianza Editorial, Madrid, 1996, Regla XII, p. 121 [Leer más AQUÍ]

Las facultades fueron, pues, concebidas como ficciones, ya que:

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John Locke, Ensayo sobre el entendimiento humano, traducción de Edmundo O’Gorman, Fondo de Cultura Económica, México, 2005, Libro II, Capítulo XXI, §17, p. 224 [Leer más AQUÍ]

2. La teoría asociacionistaEn el siglo XVIII un filósofo inglés –David Hume (1711-1776)– formuló una atrevida doctrina que se convertiría en la otra teoría clásica: el asociacionismo. Hume quiso fundar una “filosofía natural” de la mente, paralela a la física de Isaac Newton (1642-1727). Igual que el cosmos no es sino un conjunto de cuerpos celestes que se atraen entre sí en un espacio vacío y según las leyes de la gravitación universal, la mente no es sino un conjunto de ideas que se enlazan entre sí según las leyes de asociación de ideas.

Peter Kunzmann, Franz-Peter Burkard y Franz Wiedmann, Atlas de filosofía, Alianza Editorial, Madrid, 2007, p. 124 (leer más AQUÍ)

No hay alma, no hay facultades; la mente carece de toda estructura. Es como una representación teatral sin escenario:

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David Hume, Tratado de la naturaleza humana, Libro Primero, Parte IV, Sección VI: “De la identidad personal”, edición preparada por Félix Duque, tercera edición, Editorial Tecnos, Madrid, 1998, pp 355 y ss. (Se puede consultar esta misma versión AQUÍ y otra versión distinta AQUÍ)

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Ibíd.

El pensamiento filosófico moderno terminó, pues, por negar que exista una estructura de la mente. Ésta -simplificando mucho- no es sino un “poder” espiritual único que realiza íntegramente toda la actividad mental; o bien, según Hume, es (metafóricamente) como un espacio vacío en el que danzan y se enlazan las representaciones. Para la primera concepción, la mente es eminentemente activa; para la segunda, solo receptiva, pasiva.

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La estructura clásica de la mente (apuntes en PDF)

A continuación veremos cuáles son las principales corrientes actuales.

TEORÍAS ACTUALES

Recordemos que la ciencia cognitiva utiliza el ordenador como “modelo” de la mente. En un ordenador se distingue:

  1. La máquina física (hardware) y…
  2. Los programas (software), los cuales procesan…
  3. La información.

memoria-usb-64gb-kingston-la-mayor-capacidad-al-mejor-precio-d_nq_np_13227-mco20074894849_042014-fUn mismo programa puede ser procesado mediante máquinas distintas; la información debe ser introducida (input, entrada) desde el exterior (mediante el teclado o una memoria USB, por ejemplo); pero también es posible que el ordenador posea ya alguna información que venga “de fábrica”.

En el ser humano tenemos algo parecido:

  1. El cerebro (hardware);
  2. Las estructuras mentales (software);
  3. La información.

Siendo esto así, nos podemos plantear los siguientes problemas:

  1. El cerebro: ¿trabaja como un todo indiferenciado, o está estructurado en módulos y/o redes?
  2. Si existen estructuras mentales, ¿son construidas por la mente, o son innatas?
  3. La información que procesa la mente, ¿procede enteramente del exterior a través de los canales sensoriales, o bien es en parte innata?cirugia-de-la-epilepsia

Comenzaremos tratando simultáneamente la segunda y tercera cuestión, contraponiendo las teorías de Jean William Fritz Piaget (1896-1980) Avram Noam Chomsky (1928). Hay que tener en cuenta que ninguno de los dos es cognitivista en sentido estricto, ya que no utilizan el ordenador como modelo de la mente. Luego veremos la primera cuestión (el cerebro). Se podría dejar para una lectura posterior, ya que no es propiamente una cuestión filosófica. La tercera cuestión (el origen de la información) se volverá a tratar más ampliamente más adelante, cuando hablemos del conocimiento.

ESTRUCTURAS MENTALES: ¿CONSTRUCTIVISMO O INNATISMO?

  1. CONSTRUCTIVISMO. Es la doctrina de Jean William Fritz Piaget (1896-1980), el más famoso especialista en psicología genética. A Piaget le interesaba, en realidad, el pensamiento de los adultos y para ello se dedicó a investigar cómo va siendo construido, paso a paso, desde la infancia. Y Piaget es tajante: todas las estructuras cognoscitivas y todos los contenidos del conocimiento son construidos por el sujeto en su relación con el medio ambiente.

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Jean Píaget, Seis estudios de psicología, traducción de Jordi Marfà, Barcelona, 1991, pp. 186-187 [Seguir leyendo AQUÍ]

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 Piaget on Piaget : the epistemology of Jean Piaget, Yale University Media Design Studio, 1977.

Por supuesto, el bebé al nacer cuenta con sus órganos sensoriales y con algunos reflejos (como el reflejo de succión). A partir de ahí tendrá que realizar -en intercambio con el ambiente que le rodea- la gran hazaña de construir todas las estructuras y contenidos del conocimiento. ¿Cómo se las arregla? No podemos desarrollar aquí este largo proceso, tal y como lo describe Piaget. Retengamos por lo menos esto: la mente es un sistema que se organiza a sí mismo; todas sus estructuras son autoconstruidas.

 Serie Diccionario Biográfico de Historia de la Psicología. Jean Piaget. Canal UNED, 6 de julio de 2012

2. INNATISMO. Las investigaciones más recientes no están demasiado de acuerdo con Piaget. Entre otras cosas, parece que existen más elementos innatos de los que Piaget concedía. Esta es una de las ideas clave del lingüista Avram Noam Chomsky (1928).

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Es bastante chocante -piensa Chomsky- que todo el desarrollo del cuerpo esté genéticamente programado (“Nadie se tomaría en serio la hipótesis de que el organismo humano aprende a través de la experiencia a tener brazos y no alas”, escribe Chomsky), y en cambio todo el desarrollo de la mente sea producto del aprendizaje.

También es muy chocante que el niño pequeño aprenda tan rápida y perfectamente el dominio de una lengua, y que, en cambio, los lingüistas y los psicólogos -tan sabios ellos- se muestren impotentes para explicar cómo lo han conseguido. La conclusión parece evidente: «Se puede afirmar que los seres humanos están dotados, de modo innato, de un sistema de organización intelectual que podríamos denominar “estado inicial” del entendimiento».

La mente, pues, posee estructuras innatas, programaciones transmitidas genéticamente que se activan en contacto con el medio ambiente. No son aprendidas o construidas  por el sujeto. Chomsky piensa, además, que las estructuras mentales son específicas para cada tarea y que no existe una “capacidad mental genérica”: no somos capaces de aprenderlo todo por igual.

51aqhsi3b2l-_sx324_bo1204203200_Aprendemos fácilmente aquello para lo que estamos programados; otros aprendizajes son muy lentos y costosos, o sencillamente imposibles. Ello explica por qué el niño aprende tan fácilmente a hablar, pero el especialista no llega a descubrir cómo lo hace: el entendimiento humano «no ha sido proyectado específicamente para este (último) propósito». Lo cual nada tiene de extraño: hablar es esencial para la supervivencia de la especie, pero no el comprender cómo hacemos para hablar. Las estructuras innatas de la mente dan, pues, posibilidades, pero imponen también restricciones.

captura-de-pantalla-2017-01-01-a-las-11-28-50Chomsky estudió las estructuras innatas del lenguaje, llegando a la conclusión de que éstas -a las cuales llamó “universales lingüísticos” de una “gramática universal“- son las mismas para toda la especie humana. El niño posee, por tanto, una competencia lingüística básica innata para aprender cualquier lengua, ya que todas las lenguas se basan en la misma gramática universal. El que llegue a hablar ésta o la otra depende ya únicamente del ambiente en que ha nacido.

Por supuesto, debe haber otros dominios en los que también la mente posee capacidades innatas:

«La «hipótesis del innatismo», pues, puede formularse como sigue: la teoría lingüística, la teoría de la Gramática Universal, construida de la forma que acabamos de esbozar, es una propiedad innata del entendimiento humano. En principio, deberíamos ser capaces de explicarla en términos de biología humana. […]

Una versión más completa de la «hipótesis del innatismo» para los seres humanos especificará los diversos dominios que pertenecen a la capacidad cognitiva […]. Junto a la facultad del lenguaje, y en acción recíproca con ella de la forma más íntima, se halla la facultad del entendimiento que construye lo que podríamos denominar el «entendimiento del sentido común», un sistema de creencias, expectaciones y conocimiento relativo a la naturaleza y el comportamiento de los objetos, su lugar en un sistema de «clases naturales», la organización de éstas y las propiedades que determinan la categorización de los objetos y el análisis de los acontecimientos»

Noam Chomsky, Reflexiones sobre el lenguaje, Editorial Ariel, Barcelona, 1979, Capítulo I [Whidden Lectures, 1975, Noam Chomsky: Reflections on Language]

 The Concept of Language (Noam Chomsky), UWTV

15802848_909717292497670_6143266249464872960_n1La mente humana posee, pues, también un sistema de conceptos innatos que le permiten categorizar (comprender y clasificar) las cosas del mundo. Chomsky reconoce explícitamente que con ello recupera la teoría de las “ideas innatas” de Descartes. La mente no está, por tanto, vacía. ¡Afortunadamente!

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«El concepto de “organismo vacío”, moldeable y carente de estructura, además de ser falso, también sirve de un modo natural como soporte de las doctrinas sociales más reaccionarias. Si los seres humanos son, en efecto, seres dúctiles y maleables sin naturaleza psicológica esencial alguna, entonces, ¿por qué no deberían ser controlados y coaccionados por quienes se otorgan autoridad, conocimientos especiales y un discernimiento único de lo que es mejor para aquellos menos ilustrados»

Ibíd., Capítulo III

¿Constructivismo o innatismo? ¿Cuál es la “buena” teoría? Difícil opción. No son teorías en sí mismas irreconciliables. Ambas exigen que se admita la existencia de estructuras mentales; y el que algunas de ellas sean innatas no impide pensar que otras puedan haber sido construidas por el sujeto

La estructura actual de la mente (apuntes en PDF)

EL CEREBRO: ¿MODULARIDAD O CONEXIONISMO?

REDES: “El alma esta en el cerebro”

 Wie das Gehirn die Seele Macht, Annette Wolf-Mayer, 2003

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Anuario de psicología / The UB Journal of psychology > 2003: Vol.: 34 Núm.: 4. Tema monográfico: Debates en psicología cognitiva > García Albea

Hasta aquí, los programas (software) y los contenidos de la mente. Queda una cuestión pendiente: ¿cuál es la estructura del cerebro (el hardware)? Las últimas investigaciones nos ofrecen, de nuevo, una alternativa:

  1. MODULARIDAD. Si el cerebro es como el hardware del ordenador, ¿cómo sería? Lo más sencillo es pensar en una sola máquina con un procesador único que realiza todas las tareas. La tesis de la “modularidad de la mente” difundida por Jerry Alan Fodor (nacido en 1935 en Nueva York, Estados Unidos) -que comparte también Chomsky-, dice que no es así. El cerebro se compone de “módulos” independientes y “sistemas centrales”:
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Jerry Fodor, La modularidad de la mente, traducido por José Manuel IGOA, Ediciones Morata, Madrid, 1986, p. 156 [sigue leyendo AQUÍ]

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El cerebro no funciona como un todo, como demuestran las consecuencias de las lesiones cerebrales. Hay que compararlo con una enorme cantidad de ordenadores independientes entre sí (=módulos) que envían datos a un ordenador central.

Los módulos cerebrales son conjuntos de neuronas fuertemente interconectadas entre sí, con una localización anatómica precisa y con una función específica. Según Fodor, las principales características de los módulos son las siguientes:

 Eduard Punset, El lenguaje está diseñado para confundirnos, REDES, 2012

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  1. Son específicos de dominio. Es decir, hay un módulo para cada tarea (o dominio)descarga específico. Por ejemplo, no hay sólo un modulo para la visión, sino módulos distintos para tareas como reconocimiento de colores, de caras, análisis de formas, análisis de relaciones espaciales tridimensionales, etc. No es posible saber cuántos módulos hay; aunque, desde luego, no hay un “módulo de reconocimiento de vacas”, sino que el mismo módulo se encargaría de reconocer vacas, personas y cualquier otro tipo de cosas.
  2. Son automáticos. Es decir, se disparan sin más cuando los órganos sensoriales les hacen llegar la información. Por ejemplo, no es posible atender sólo a las propiedades acústicas de la voz, y evitar la identificación de palabras: el módulo de reconocimiento verbal se dispara inevitablemente.
  3. Son rápidos. Dato fundamental para la supervivencia. En fracciones de segundo se procesa una quemadura en la mano y se retira ésta del fuego, sin intervención alguna de la conciencia.
  4. Se encuentran encapsulados. Ésta es la característica fundamental para que se
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    “La Ilusión de Müller-Lyer, descubierta por F. C. Muller-Lyer en 1889, es una ilusión óptica en la que dos o más segmentos de igual tamaño parecen más grandes o más pequeños dependiendo de que las puntas de flecha añadidos en sus extremos apunten hacia adentro o hacia afuera” (Wikipedia). / “Mira esta figura: no es lo que parece y te explicamos por qué” (blog del CSIC; versión en PDF aquí).

    pueda hablar propiamente de “módulos”: funcionan con independencia de los demás módulos y de los conocimientos del sistema central. La conocida ilusión de Müller-Lyer (como otras muchas ilusiones) se explica así: no es posible dejar de ver las dos líneas como de distinta longitud, porque el módulo de reconocimiento espacial nada sabe acerca de las mediciones que haya podido hacer el sujeto.

Hasta aquí los módulos, que son -como hemos dicho- esa red de ordenadores que procesan informaciones acerca de dominios muy específicos de la realidad. Entonces, la tarea de los “sistemas centrales” (el ordenador central) es la siguiente:

《Examinan simultáneamente las representaciones que suministran los distintos sistemas de entrada (los módulos) y la información en ese momento almacenada en la memoria y, partiendo de estas diversas fuentes de información, elaboran la hipótesis más probable (de todas las posibles) acerca del estado de cosas de la realidad》

Jerry Fodor, La modularidad de la mente, traducido por José Manuel IGOA, Ediciones Morata, Madrid, 1986, p. 145 [sigue leyendo AQUÍ]

Michael S. Gazzaniga is a psychology professor at the University of California, Santa Barbara.

En resumidas cuentas, los sistemas centrales corresponden a la conciencia humana, y lo que llega a ella es el resultado del trabajo sectorial de los módulos cerebrales. El cerebro humano no es una unidad indiferenciada, es un “cerebro social”, según la expresión de Michael S. Gazzaniga.

 Michael Gazzaniga – The Social Brain, The University of Edinburgh, The fifth in a series of Gifford Lectures by Professor Michael Gazzaniga. Recorded 20 October, 2009 at the Playfair Library Hall, the University of Edinburgh.

Durante siglos, el pensamiento occidental ha alimentado la idea de que nuestra conducta y nuestros pensamientos son producto de una entidad unitaria -la «mente»- que reside en ese intrincado laberinto de conexiones neuronales que es el cerebro. Desentrañar la estructura oculta en la densa maraña cerebral es uno de los grandes desafíos de la ciencia moderna. Michael Gazzaniga -famoso por sus experimentos sobre el cerebro dividido- es uno de los exploradores que con más éxito se ha adentrado en este laberinto. El cerebro social es la crónica de sus viajes por las moradas de la mente, escrita en el lenguaje llano, asequible a todo el mundo y portadora de noticias sorprendentes: la mítica mente unitaria y consciente no existe. Lo que se oculta en el interior del laberinto es una «sociedad» de sistemas relativamente independientes (módulos), capaces de funcionar unos al margen de otros, y de los que nuestra conciencia muchas veces no tiene noticia. En palabras de D. Dennet, este libro constituye «una apasionante introducción a una serie de formas nuevas y sorprendentes de pensar sobre la mente humana»

2. CONEXIONISMO

Ésta es la más reciente interpretación de la estructura del cerebro. Ha nacido del intento de superar una de las más graves deficiencias de los ordenadores clásicos. Éstos se han mostrado extremadamente lentos e imprecisos en tareas en las que el cerebro humano muestra una desconcertante rapidez y seguridad. Por ejemplo, en el reconocimiento de rostros.

¿Qué es lo que falla en la arquitectura de los ordenadores, que para otras tareas -por ejemplo, los cálculos matemáticos- son mucho más potentes y rápidos que el cerebro?

Para resolver este problema nacieron los modelos conexionistas o modelos PDP (Procesamiento Distribuido en Paralelo).

Veamos qué significa esto de “distribuido” y “en paralelo”:

  1. Procesamiento en paralelo. Los ordenadores corrientes son seriales, es decir, realizan las operaciones una tras otra. Si la mente humana también las realiza de la misma manera -por ejemplo, las operaciones de un cálculo matemático-, entonces los ordenadores son más rápidos (las neuronas son más lentas que los circuitos electrónicos). Pero resulta que otras tareas las realiza el cerebro funcionando en paralelo. Por ejemplo, la retina presenta al cerebro sus señales de entrada no en bloques de 8 (o 16 o 32) elementos (o bits), como en los ordenadores, sino que envía al mismo tiempo casi un millón de elementos distintos, y el cerebro los procesa simultáneamente, de golpe. Entonces, el cerebro gana con creces a un ordenador que procese en serie.
  2. Procesamiento distribuido. Volvemos al caso del reconocimiento de rostros: ¿cómo están representados en el cerebro? Se podría pensar que su representación es local, de tal modo que habría, por ejemplo, una “neurona-abuela” para el rostro de mi abuela, y otras tantas para todos los demás rostros.

Con mi abuela Tita, sonriendo

Juan José Sanguineti, Neurociencia y filosofía del hombre, Ediciones Palabra, Madrid, 2014, p. 315

El problema es que si la “neurona-abuela” la representa sonriente, debería haber también (llevando las cosas un poco al extremo) una “neurona-abuela-triste”, y “a-media-luz”, “preocupada”, “de-perfil”, “comiendo-una-torrija”…, con las consiguientes combinaciones “sonriente-de-perfil”, etc, hasta el infinito.

Si un ordenador tuviera que almacenar toda esa información y consultarla una por una, tardaría un tiempo enorme sólo en reconocer a los habitantes de Arcicóllar.

Pues bien, resulta que las representaciones en el cerebro no tienen carácter local (neuronas especializadas que concentran toda la información), sino que se encuentran distribuidas en redes de neuronas.

 Redes: “El alma está en la red del cerebro” (29 de enero de 2012)

Las neuronas de una red:

  1. Tienen distintos grados de activación;
  2. se distribuyen en varias capas (entrada, salida y una o más intermedias); y
  3. se encuentran unidas por un entramado de conexiones.

Una misma red se encarga de una tarea; supongamos, el reconocimiento de rostros. Ello simplifica mucho las cosas porque, por ejemplo, una red de 10 neuronas con dos niveles de activación posible representaría 210, es decir, 1024 objetos. Si la red consta de un millón de neuronas, puede imaginarse su capacidad de representación y reconocimiento.

Por otro lado, el ordenador clásico es una máquina superpuntillosa: el más mínimo error en una sentencia de programación (falta una letra, sobra un espacio, etc.), y el ordenador no la reconoce. En cambio, la mente humana funciona según el “poco más o menos”. La red de neuronas es probabilística y establece analogías (por lo cual soporta un alto nivel de “ruidos” o distorsiones).

Por ejemplo, si la conexión neuronal “abcdefghi…” produce la salida: “mi abuela”, también la producirá probablemente la conexión “abkdefgh…” (en la que, en lugar de “c”, aparece “k” y no existe “i”). Claro está que esto puede provocar errores  (confundir rostros). Pero las ventajas son evidentes; por ejemplo, que la pérdida de algunas conexiones o el deterioro de algunas neuronas pueda resultar irrelevante.

 Redes – Cómo se conectan las neuronas, RTVE, 16/06/2013

John L. Tienson, Una introducción al conexionismo. En: Eduardo Rabossi [Comp.], Filosofía de la mente y ciencia cognitiva, Paidós, Barcelona, 1995, p. 370 [leer más AQUÍ]

¿Modularidad o conexionismo? El modelo PDP se opone, pues, a la existencia de módulos encapsulados y especializados; y propone una arquitectura más difusa y “distribuida”, en la que las redes neuronales son abiertas y flexibles.

Además, las redes de neuronas pueden aprender, estableciendo nuevas conexiones y salidas. Y quizá son resultado del aprendizaje. Importante diferencia con la teoría modular de Fodor, para quien los módulos son innatos. Sin embargo, muchos investigadores piensan que módulos y redes no se excluyen, si se refieren a diversos niveles de procesamiento: nada impide pensar, parece, que los módulos tengan una arquitectura interna de carácter conexionista. ¿Quién sabe?

En cualquier caso, hay algo muy interesante aportado por el conexionismo: en lugar de concebir el cerebro según el modelo del ordenador, es éste el que se concibe según el modelo del cerebro. Un ordenador es una “máquina neuronal”.

El cerebro (apuntes en PDF)

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